domingo , 17 diciembre 2017

El plan | M.I. Richard Leyva

EL PLAN DE JUEGO

Los planes se forman o trazan cuando la partida se halla en su punto culminante, cuando la contienda ha llegado a una de sus fases críticas. Aquí el  maestro analiza atentamente la posición y hace una evaluación general de ella, con el objeto de discurrir sobre qué medios emplear en los próximos movimientos, dónde maniobrar y cómo reestructurar la distribución de sus piezas; en suma, proseguir útil, adecuada y oportunamente su juego.

Teoría general del plan

Hay que hacerse con esta regla indiscutible: No se puede jugar al ajedrez sin plan.

Un ajedrecista prudente dice: Todo plan racional de juego nos convierte en héroes, y la carencia de cualquier plan nos transforma en torpes pusilánimes. Y otro le contesta: Es meior trazar un mal plan de juego que no formar ninguno. Y un tercero interviene: Pierde aquel que juega sin un plan determinado. Por tanto, es preferible un plan erróneo o somero a ejecutar jugadas sin motivos que lo justifiquen.

En este aspecto es muy característico el juego de Nirnzowitsch, cuyos planes son a menudo paradójícos, sin embargo, tiene éxito porque los lleva a término con una tenacidad digna de envidia y sabe al propio tiempo eludir todo obstáculo táctico.

El juego sin plan es nefasto; afirmación que podemos apoyar con un sin fin de ejemplos. Veamos uno.

Es falso creer que el plan depende de la imaginación impetuosa. de la voluntad propia y privativa de cada uno y que se puede elegir arbitrariamente.

EL PLAN MONOESCALONADO

¿Cuándo se forma un plan de operaciones monoescalonado, y cuándo se traza uno multiescalonado? Esto depende principalmente de las particularidades de la posición y de la capacidad del ajedrecista para pronosticar la contienda, es decir, para prever las singularidades de la misma en su curso ulterior. Pues es frecuente que el razonamiento se acorte, debido a la complejidad de las citadas particularidades y a la dificultad en poder determinar el aspecto de las operaciones ulteriores, incluso el luchador ajedrecista dotado de gran capacidad y experiencia no puede a veces prever lo que sucederá dentro de quince o veinte jugadas.

El plan monoescalonado se forma en las situaciones variadas que puedan crearse en el tablero; se elabora y se ejecuta para realizar la ventaja material en unos casos y para utilizar la ventaja de posición en otros. Un buen plan contribuye a sacar un empate en situaciones extremadamente difíciles. No obstante lo cual el plan rnonoescalonado sirve generalmente para aquellas posiciones equilibradas y tranquilas, donde cada bando se propone un objetivo general, o sea, dirigir sus próximas jugadas a un fin determinado y esforzarse por llevar adelante todas las medidas adoptadas.

Valorar correctamente la posición, mediante un examen cuidadoso de todos los factores de la misma, y señalar luego los objetivos pertinentes es sin duda uno de los principales componentes del juego planeado. Pero no es menos importante seguir exactamente el camino señalado sin desorientarse ni cometer errores. Pues el contrincante adivina de alguna manera las intenciones que lleva uno y los movimientos que hará y, desde luego, piensa aprovechar la primera ocasión que se le presente, para desviarlo de su plan de juego y seguir procedimientos no previstos en ese plan, con el objeto de sacar ventajas considerables.

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